Los fraudes en la compraventa de inmuebles registran un aumento en México, según alertas emitidas por autoridades y el Colegio de Notarios. La señal de alerta más frecuente es también la más intuitiva: una propiedad que se ofrece con urgencia o a un precio notoriamente inferior al del mercado casi nunca responde a una oportunidad legítima. Identificar estas señales a tiempo puede marcar la diferencia entre concretar una transacción segura y perder el patrimonio.
Entre las advertencias difundidas, las instituciones subrayan que la presión para cerrar operaciones de manera rápida, sin permitir la revisión documental adecuada, es uno de los mecanismos más comunes que utilizan los defraudadores. Los compradores deben verificar la cadena de titularidad del inmueble, confirmar que el vendedor esté debidamente facultado para disponer del bien y corroborar que la propiedad no tenga gravámenes, embargos o litigios pendientes antes de firmar cualquier instrumento.
Una reforma notarial para fortalecer la fe pública
Ante este panorama, el Colegio de Notarios impulsa una reforma integral a la legislación en la materia, con el objetivo de modernizar el marco jurídico que regula la fe pública y dotarlo de herramientas acordes a los retos actuales del sector. La propuesta busca, entre otras cosas, que el ordenamiento vigente responda de manera más eficaz a las modalidades de fraude que han surgido en años recientes, incluyendo aquellas que se valen de documentos apócrifos o de identidades suplantadas.
Para cualquier persona que esté considerando adquirir un bien raíz, la recomendación central de los especialistas es acudir siempre a un notario público, consultar el Registro Público de la Propiedad de la entidad correspondiente y desconfiar de cualquier trámite que se proponga al margen de los canales institucionales. La celeridad y el precio excepcionalmente bajo no son atributos de una buena oferta: son, con frecuencia, los primeros indicios de una operación fraudulenta.