El polo de desarrollo económico más grande del país comenzó formalmente su proceso de construcción en el estado de Hidalgo, respaldado por una inversión privada que supera los 10,000 millones de pesos aportados por la empresa DEWA. El proyecto representa uno de los compromisos de capital privado más relevantes registrados recientemente en el centro del país, y su arranque de obras marca un hito para el mapa industrial y logístico de la región.
En una primera fase, el desarrollo prevé la generación de 5,000 empleos directos, cifra que posiciona al proyecto como un detonador significativo de actividad económica para Hidalgo. La escala de la inversión y el volumen de empleo proyectado sugieren un complejo de uso mixto industrial o logístico con infraestructura de soporte, aunque los detalles específicos de la mezcla de usos del suelo corresponden al plan maestro que DEWA impulsa en la entidad.
Hidalgo consolida su perfil como destino de inversión industrial
La elección de Hidalgo como sede de este polo no es casual: la entidad ha reforzado en años recientes su conectividad carretera y su cercanía estratégica con la Zona Metropolitana del Valle de México, condiciones que atraen a operadores industriales y desarrolladores de parques que buscan alternativas a los mercados más saturados del Bajío. Un proyecto de esta magnitud tiene el potencial de elevar la demanda de suelo industrial y habitacional en los municipios cercanos al desarrollo.
Para el sector inmobiliario, el arranque de obras abre oportunidades en varios frentes: desde la edificación de vivienda para los trabajadores que se incorporen al polo, hasta el desarrollo de comercio de proximidad y servicios complementarios. Los desarrolladores y agentes que operan en el corredor industrial del estado deberán seguir de cerca el avance de la obra, ya que la maduración del proyecto definirá los perímetros de mayor plusvalía en los próximos años.