El huracán Simón se intensificó este viernes hasta alcanzar categoría 4 en la escala Saffir-Simpson y se proyecta que toque tierra en las costas de Jalisco y Colima el próximo sábado, según información de la Coordinación Nacional de Protección Civil. Las autoridades de ambos estados activaron alertas máximas y ordenaron la evacuación de zonas costeras, donde se concentran algunos de los desarrollos turísticos e inmobiliarios de mayor valor en el Pacífico mexicano.
La franja costera que abarca desde Puerto Vallarta hasta Manzanillo aloja una cartera significativa de proyectos residenciales, hoteleros y de usos mixtos orientados al segmento de lujo y al mercado de compradores extranjeros. Una tormenta de esta magnitud representa un riesgo directo sobre infraestructura, unidades en preventa y activos ya operativos, además de generar interrupciones en cadenas de suministro de materiales y en el avance de obras en proceso.
Impacto potencial en activos costeros
Para el sector inmobiliario, eventos meteorológicos de categoría 4 ponen a prueba los protocolos de gestión de riesgo y los esquemas de cobertura de seguros contratados por desarrolladores e inversionistas. En zonas como la Riviera Nayarit y la Costa Alegre de Jalisco, donde la plusvalía está estrechamente ligada a la accesibilidad y al entorno natural, los daños en infraestructura vial o en servicios básicos pueden traducirse en pérdidas de valor de corto plazo y en retrasos en entregas que activan cláusulas penales en contratos.
Las autoridades federales y estatales mantienen activado el Sistema Nacional de Protección Civil, y se espera que en las próximas horas se emitan declaratorias de emergencia que podrían habilitar fondos del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) o sus mecanismos sustitutos para atender daños en infraestructura pública. Los actores del mercado inmobiliario en la región deberán monitorear la evolución del fenómeno y revisar sus coberturas patrimoniales antes de que el huracán llegue a tierra.