Los foros de análisis de la Ley de Rentas Justas en la Ciudad de México arrancaron el 5 de noviembre de 2026, en medio de señalamientos del sector inmobiliario sobre las condiciones en que se desarrolla el proceso de consulta. La principal crítica: el número de mesas de trabajo aprobadas se recortó de 30 a solo 10, una reducción que, según voces del gremio, compromete la representatividad de los actores que participan en el mercado de arrendamiento capitalino.
Para los operadores y desarrolladores del sector, la diferencia no es menor. Pasar de 30 a 10 mesas de consulta implica que una proporción significativa de organismos, asociaciones y especialistas no tendrá espacio formal para presentar sus posiciones técnicas antes de que el proceso legislativo avance. En un mercado tan complejo como el de la renta en la CDMX —donde convergen inversionistas individuales, fondos de vivienda, inquilinos y administradoras— la amplitud de la consulta suele determinar la calidad del diagnóstico que recibe el legislador.
Consulta acotada, legislación con menos insumos
El riesgo que señala el sector es que una ley diseñada con un mapa incompleto del mercado genere consecuencias no previstas: desincentivos a la oferta de vivienda en renta, rigideces contractuales o mecanismos de regulación de precios difíciles de fiscalizar en la práctica. Esos efectos, documentados en experiencias de otras ciudades con regulaciones similares, suelen materializarse meses después de la entrada en vigor de la norma, cuando revertirlos resulta más costoso.
El proceso continuará en las próximas semanas. Para agentes, notarios y desarrolladores con cartera en la capital, el momento relevante es ahora: las mesas de consulta que sí están abiertas representan la última ventana formal para que las observaciones técnicas del sector queden incorporadas en el expediente legislativo que servirá de base a los trabajos del Congreso local.