El sector construcción en México encadena cuatro meses consecutivos de crecimiento, según informó el presidente nacional de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), quien proyecta que la industria cerrará 2026 con un avance de hasta 2.7% respecto al año anterior. La racha positiva representa una señal de estabilización para una actividad que, durante varios trimestres, enfrentó contracciones derivadas de la recomposición del gasto público y la cautela de los inversores privados.
Proyecciones y retos para el cierre de año
La estimación de crecimiento de 2.7% se sostiene, en parte, en la reactivación de obra pública en ciertos segmentos y en el dinamismo que mantiene la construcción residencial impulsada por desarrolladores privados. No obstante, el dirigente gremial reconoció que persisten desafíos vigentes, entre los que destacan la volatilidad en los precios de insumos —como acero y cemento—, las presiones sobre la cadena de suministro y las tasas de financiamiento que aún encarecen los proyectos de mediana y gran escala.
Para el mercado inmobiliario, la recuperación de la construcción tiene implicaciones directas: un mayor ritmo de edificación contribuye a ampliar la oferta de vivienda nueva, contener el alza de precios por escasez de producto terminado y generar los espacios comerciales e industriales que demandan las empresas en proceso de relocalización productiva. La correlación entre ambos sectores hace que las cifras de la CMIC funcionen como indicador adelantado de la actividad en bienes raíces.
En ese contexto, los cuatro meses de números positivos dotan al sector de un argumento más sólido para atraer inversión institucional y crédito constructor, dos palancas que siguen siendo determinantes para que la recuperación consolide su trayectoria y no se limite a un repunte coyuntural. La confirmación de las cifras de cierre, prevista en los reportes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), será el parámetro con el que el mercado validará o ajustará estas proyecciones.