Las negociaciones entre México y Estados Unidos avanzan hacia un acuerdo comercial bilateral que el presidente Donald Trump calificó como potencialmente “excelente”, según declaraciones difundidas el 16 de septiembre de 2026. La señal positiva desde Washington llega en un momento en que los mercados de capital y el sector inmobiliario mexicano siguen de cerca cualquier variable que afecte los flujos de inversión extranjera directa hacia el país.
Trump condicionó el cierre del pacto a términos que no precisó públicamente, lo que mantiene un margen de incertidumbre para los inversionistas institucionales que tienen posiciones en activos mexicanos. Esa ambigüedad es relevante para segmentos como el industrial y logístico, donde la demanda de naves y parques manufactureros está estrechamente ligada a la continuidad del comercio entre ambas naciones y a la expansión del nearshoring.
Impacto del acuerdo en el mercado inmobiliario
Para el sector de bienes raíces en México, la evolución de esta negociación tiene implicaciones directas. Un acuerdo con condiciones favorables reforzaría la tendencia de relocalización de cadenas de suministro que, desde 2023, ha impulsado la ocupación de espacios industriales en corredores como Monterrey, el Bajío y el norte del país. Según datos del mercado, la tasa de disponibilidad en esos mercados se mantiene en niveles históricamente bajos, presionando al alza las rentas y atrayendo a desarrolladores nacionales e internacionales.
Por el contrario, la falta de certeza jurídica o arancelaria en el acuerdo final podría frenar decisiones de inversión que ya están sobre la mesa. Fibras industriales y fondos de capital privado con exposición al mercado mexicano suelen postergar compromisos de capital cuando las condiciones del entorno regulatorio comercial no están definidas, lo que podría traducirse en una pausa en la absorción neta de superficie durante los trimestres en que persista la indefinición.
Los profesionales del sector inmobiliario en México deben monitorear no solo el resultado final de la negociación, sino también los sectores específicos que queden incluidos o excluidos del acuerdo, ya que ello determinará qué tipo de demanda industrial o de uso mixto se activará en distintas regiones del país. La lectura oportuna de esas señales puede marcar la diferencia entre posicionarse antes o después de que el mercado ajuste sus valuaciones.