La nueva Ley Catastral en México introduce un identificador único por inmueble que funcionará como el código de identidad de cada propiedad en el territorio nacional. Este cambio, ya vigente, obliga a los propietarios a revisar y organizar su documentación, pues el registro correcto ante las autoridades catastrales dependerá de acreditar la titularidad y las características físicas del bien de manera precisa y actualizada.
Entre los documentos que los propietarios deben preparar figuran los que acrediten la escritura pública, el pago de impuestos prediales al corriente y los planos o memorias descriptivas del inmueble, según lo detalla la fuente. La lógica detrás del nuevo identificador es eliminar duplicidades, errores de nomenclatura y conflictos de linderos que históricamente han complicado tanto la compraventa como la transmisión hereditaria de bienes raíces en el país.
Qué implica el identificador catastral para el mercado
Para el sector inmobiliario, la asignación de un identificador único catastral representa un paso hacia la trazabilidad completa de cada inmueble: desde su origen registral hasta su situación fiscal y jurídica actual. Notarios, desarrolladores y agentes deberán incorporar este código en los contratos y escrituras que elaboren a partir de ahora, lo que a mediano plazo facilitará la consulta de antecedentes y reducirá los tiempos de due diligence en operaciones de compraventa o financiamiento hipotecario.
El cambio también tiene implicaciones para quienes tienen inmuebles con situaciones irregulares, como propiedades sin escriturar o con datos desactualizados en el catastro municipal. Regularizar esos casos antes de que las autoridades completen el padrón con el nuevo esquema puede evitar complicaciones administrativas y fiscales en el futuro cercano, por lo que los especialistas recomiendan no posponer la revisión documental.