La vivienda económica en México enfrenta un rezago estructural que la tecnología podría contribuir a resolver, siempre que el sector adopte herramientas emergentes con mayor velocidad. Así lo analiza Fernando Solís Pacheco en un texto publicado por Centro Urbano, donde examina el potencial de la digitalización, los nuevos materiales de construcción y la automatización de procesos para ampliar la oferta de unidades habitacionales asequibles de cara a 2027.
El argumento central del análisis es que el ritmo de adopción tecnológica en el desarrollo de vivienda popular no corresponde al ritmo al que esas mismas herramientas maduran en otros sectores de la economía. La brecha entre lo que ya es técnicamente posible y lo que se aplica en obra representa, según Solís Pacheco, un área de oportunidad concreta: procesos constructivos más eficientes pueden traducirse en menores costos unitarios y, por tanto, en proyectos financieramente viables para segmentos de la población con menor capacidad de pago.
Tecnología como palanca para el desarrollo urbano accesible
Entre los vectores identificados destacan la digitalización de la cadena de valor —desde el diseño hasta la gestión de permisos—, el uso de materiales de construcción de nueva generación y la automatización de tareas repetitivas en obra. Cada uno de estos elementos incide en variables distintas: tiempo de entrega, costo directo e indirecto y calidad del producto final. La combinación de los tres, aplicada de manera sistemática, podría modificar la ecuación económica de proyectos que hoy resultan inviables para desarrolladores medianos y pequeños.
El análisis concluye con una lectura prospectiva: las condiciones del mercado y la presión demográfica sobre las ciudades mexicanas convierten a 2027 en un horizonte relevante para que desarrolladores, instituciones financieras y organismos de vivienda definan estrategias de incorporación tecnológica. Quienes logren integrar estas herramientas antes de que se generalicen podrían obtener ventajas competitivas en un segmento donde el margen de maniobra ha sido históricamente estrecho. El artículo completo está disponible en Centro Urbano.