El peso mexicano registró una caída de casi 1% este viernes 9 de octubre de 2026, extendiendo así una racha de depreciación que ya acumula cinco semanas consecutivas frente al dólar estadounidense. El deterioro más reciente se atribuye directamente a la publicación de la minuta del Banco de México, documento que reforzó entre los participantes del mercado la expectativa de que el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos se reducirá en el corto plazo, restando atractivo a los activos denominados en moneda nacional.
La minuta reveló que la Junta de Gobierno del instituto central analiza con mayor apertura la posibilidad de continuar con recortes a la tasa de referencia, en un contexto donde la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene una postura menos acomodaticia. Esa convergencia de políticas monetarias presiona al tipo de cambio al reducir el rendimiento relativo que los inversionistas obtienen por posicionarse en pesos, generando salidas de capital que se traducen en una cotización del dólar al alza.
Impacto en costos de construccion y credito hipotecario
Para el sector inmobiliario, la persistencia de esta tendencia cambiaria tiene consecuencias concretas en dos frentes. Por un lado, los insumos de construcción con componente importado —acero, aluminio, equipo electromecánico y ciertos materiales de acabado— se encarecen en términos de pesos, presionando los márgenes de desarrolladores y constructores que no tienen sus contratos indexados al tipo de cambio. Por otro, las condiciones del crédito hipotecario pueden verse afectadas de manera indirecta: si Banxico modera su ciclo de bajas ante presiones inflacionarias derivadas del tipo de cambio, la reducción esperada en las tasas de los créditos a la vivienda podría retrasarse, limitando el acceso de nuevos compradores al financiamiento.
Cinco semanas de depreciación acumulada representan una señal que los equipos de planeación financiera de los proyectos inmobiliarios difícilmente pueden ignorar. Aquellos desarrollos en etapa de estructuración de costos o de negociación con instituciones de crédito enfrentan un escenario de mayor incertidumbre, en el que revisar supuestos de tipo de cambio y afinar coberturas cambiarias se vuelve una práctica de gestión de riesgo indispensable. La fuente original de esta nota es El Economista.