El impuesto al hospedaje en la Ciudad de México generó una recaudación de 840 millones de pesos, según informó Alejandra Frausto. Los recursos obtenidos están destinados a fortalecer las estrategias de promoción turística de la capital, en un contexto en que la derrama económica del sector continúa siendo un eje central de la política de desarrollo urbano y comercial de la ciudad.
La cifra refuerza la relevancia del turismo como motor de actividad económica en la CDMX y pone en perspectiva el peso que tiene la industria del hospedaje, desde grandes hoteles hasta plataformas de renta vacacional, dentro de la base gravable local. El impuesto al hospedaje aplica sobre el valor de los servicios de alojamiento prestados en establecimientos de la ciudad y representa una fuente de ingresos propios para el gobierno capitalino.
Implicaciones para el mercado inmobiliario hotelero
Para el sector inmobiliario, el dato es relevante en más de un sentido. Una recaudación de esta magnitud indica que la ocupación y la actividad hotelera mantienen niveles sólidos, lo que a su vez sostiene el interés de desarrolladores e inversionistas en proyectos de uso mixto, hoteles boutique y activos de renta corta en la capital. El destino de esos recursos hacia promoción turística también incide en la demanda futura de espacios de hospedaje, al impulsar la afluencia de visitantes nacionales e internacionales.
El anuncio de Frausto subraya además la importancia de la transparencia en el uso de los ingresos fiscales derivados del sector turístico-inmobiliario, un punto que los operadores de plataformas de alojamiento temporal y los propietarios de inmuebles destinados a renta corta deben seguir de cerca, dado el escrutinio regulatorio creciente que enfrentan estos modelos de negocio en la ciudad.