Data centers en México: energía y agua frenan su expansión inmobiliaria

El desarrollo de data centers en México exige inversiones superiores a las de una nave industrial y una planeación especializada en energía, agua y sistemas de enfriamiento para cada proyecto.

El desarrollo de data centers en México enfrenta restricciones estructurales que van más allá de la disponibilidad de suelo o del costo de construcción: la energía eléctrica y el acceso al agua se han convertido en los principales cuellos de botella para que este segmento inmobiliario amplíe su huella en el país. A diferencia de una nave industrial convencional, estos inmuebles exigen una planeación especializada desde la etapa de originación, con estudios de carga eléctrica, sistemas de enfriamiento y proyecciones de expansión que determinan si un proyecto es viable antes de que se ponga la primera piedra.

Las inversiones de capital requeridas superan con amplitud las de un desarrollo logístico o manufacturero de superficie comparable. Cada cliente de un data center tiene requerimientos distintos en cuanto a densidad de potencia, redundancia de sistemas y tolerancia a fallas, lo que obliga a los desarrolladores a abandonar el modelo de producto estandarizado y trabajar con esquemas a la medida. Esta personalización eleva los costos de desarrollo y alarga los ciclos de negociación, factores que presionan los retornos y exigen estructuras financieras más sofisticadas que las habituales en el mercado industrial.

Agua y energía, los límites reales del crecimiento

Los sistemas de enfriamiento representan uno de los componentes más críticos en la ecuación técnica y ambiental del sector. El consumo de agua para refrigeración es elevado, y en zonas metropolitanas donde la disponibilidad del recurso ya es limitada, obtener las concesiones necesarias puede demorar o cancelar proyectos. En paralelo, la capacidad instalada de la red eléctrica en los corredores con mayor demanda no siempre permite absorber las cargas que estos inmuebles requieren, lo que traslada al desarrollador la responsabilidad de gestionar soluciones de suministro propias o negociar directamente con proveedores de energía.

Publicidad

El resultado es que la expansión del mercado de data centers en México depende menos de la oferta de terrenos o de la demanda de los operadores tecnológicos —que existe y sigue creciendo— que de la capacidad del ecosistema de infraestructura para responder a esas necesidades. Los desarrolladores que logren resolver de forma anticipada las restricciones energéticas e hídricas estarán en posición de capturar una demanda que, de otro modo, podría migrar a otros mercados de la región con mejores condiciones de suministro.

Añadir un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recibe las noticias del sector inmobiliario

Al suscribirte aceptas recibir el boletín de Diario Inmobiliario. Puedes darte de baja en cualquier momento.
Publicidad